Las claves de la subida del petróleo

El precio del crudo ha marcado un nuevo récord histórico, superando los 146 dólares por barril. En lo que va de año se ha incrementado ya un 60% y las perspectivas son que seguirá subiendo.

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Publicado en 20minutos.es

El precio del crudo ha marcado un nuevo récord histórico, superando los 146 dólares por barril. En lo que va de año se ha incrementado ya un 60% y las perspectivas son que seguirá subiendo. Éstas son las claves para entender las causas y las consecuencias de la escalada del petróleo, así como las posibles soluciones a la crisis.

Sólo en lo que va de año, el precio del petróleo se ha incrementado en un 60%. El jueves pasado, día en que se clausuró en Madrid el 19 Congreso Mundial del Petróleo, alcanzó la cifra récord de 146 dólares por barril (hace cinco años apenas pasaba de los 30), y lo peor es que, según los expertos, seguirá subiendo durante años, mientras millones de ciudadanos de todo el mundo sufren el encarecimiento de productos básicos y combustibles.

De momento, los gigantes del crudo no logran ponerse de acuerdo ni en las causas de esta escalada de precios ni en cómo frenarla. El mencionado Congreso de Madrid, que ha reunido a más de 4.300 delegados de 50 países productores de petróleo, así como a representantes de todas las grandes compañías petroleras y de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), se cerró sin conclusiones claras.

¿Qué está pasando? ¿A qué se debe la carestía del llamado oro negro? ¿Qué consecuencias tiene? ¿Cuáles son las perspectivas de futuro? ¿Hay solución? Éstas son las principales claves para entender la subida de los precios del petróleo.

LAS CAUSAS

No existe consenso sobre las causas del incremento continuado del precio del petróleo, entre otras cosas, porque las partes implicadas se culpan entre sí, en defensa de sus propios intereses, y también porque son muchos los elementos que se desconocen, incluyendo cuánto petróleo queda exactamente, la cantidad exacta de crudo que está extrayendo la industria, el nivel real de consumo o cuánto guardan los gobiernos como reservas de emergencia. Las petroleras culpan a los países productores, y los países productores a los especuladores. La explicación reside, muy probablemente, en la interacción de varios factores. Éstos son los más importantes:

Crecimiento de la demanda mundial

El consumo de petróleo ha crecido en los últimos años un 15%. Desde 2005 la demanda de petróleo se ha ido incrementando en cerca de 3 millones de barriles al día, y se calcula que este crecimiento será de hasta 32 millones de barriles diarios en las próximas dos décadas. A mayor demanda de un bien limitado, como el crudo, éste se vuelve más escaso y, por tanto, más caro.

El temor a que la demanda esté creciendo por encima de la oferta y el hecho de que el petróleo sea un producto esencial en nuestro modo de vida (un producto que ni Europa ni Japón poseen de manera suficiente, por lo que tienen que importarlo) hace que estemos dispuestos a pagar cada vez más.

El principal consumidor sigue siendo EE UU, si bien una parte importante de lo que consume se produce en su propio suelo (en cualquier caso, no lo suficiente para ser independiente, lo que ha llevado al presidente Bush a realizar su polémica propuesta de que se permitan las extracciones de petróleo en alta mar y en las reservas naturales de Alaska).

India y China, con una población en constante crecimiento y un consumo cada vez mayor de petróleo (por el desarrollo industrial y por el uso creciente de vehículos), acapararán el 40% del crecimiento total de la demanda de petróleo para el año 2030. En 2003 China adelantó a Japón como segundo mayor consumidor de petróleo del mundo.

Especulación

Para los países productores, las leyes fundamentales de la oferta y la demanda no son suficientes para explicar las altas subidas de los precios, y acusan de éstas a los especuladores existentes en el mercado del petróleo, asegurando que son muchos los que están amasando grandes cantidades de dinero invirtiendo en fondos de futuro (contratos de compra-venta realizados para una fecha determinada y con precios establecidos de antemano: cuanto mayores sean estos precios, mayor es el beneficio para el inversor).

Ésta es una de las teorías defendidas por el Gobierno español, tal y como indicó el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, en el 19 Congreso Mundial del Petróleo. Sebastián aseguró que sólo las operaciones en los mercados de futuro han supuesto un incremento de la demanda del crudo de 850.000 barriles. Medio centenar de activistas se colaron la semana pasada en la Bolsa de Madrid para protestar por los efectos de la vinculación entre las finanzas y el petróleo.

Tanto las autoridades de EE UU como el Fondo Monetario Internacional (FMI) están llevando ya a cabo investigaciones encaminadas a encontrar pruebas de una relación entre los mercados de futuro y la escalada de los precios.

Restricciones en la oferta

Para las grandes compañías petroleras, sin embargo, la culpa es de los países productores. La industria entiende que el problema no está en que haya pocas reservas, sino en las condiciones que imponen los Gobiernos de los países con modelos de producción estatal (la gran mayoría) en los que éstas se encuentran. En concreto, se quejan de las restricciones a la inversión privada extranjera y de los altos impuestos con que gravan la extracción del crudo.

También critican el hecho de que el mercado del petróleo no sea libre, ya que, al menos en teoría, los países de la OPEP (organización que controla el 55% de las exportaciones mundiales) sólo pueden alterar los precios de común acuerdo y todos a la vez.

Las petroleras niegan que el problema esté en la especulación, y mantienen que los inversores sólo están haciendo patente el hecho de que en un futuro habrá problemas serios de oferta. Para BP, por ejemplo, la idea de que los inversores financieros inflan los precios es “un mito”.

Inestabilidad política

Una buena parte del petróleo mundial se encuentra en regiones conflictivas, lo que pone en peligro constante la oferta, un temor que conlleva subida de precios. Algunos ejemplos: el clima de continua violencia e inestabilidad en Oriente Próximo (la zona que más petróleo produce –un tercio del total mundial- y que más influye en el mercado), y, concretamente, en Irak (las exportaciones se han reducido desde la invasión, haciendo disminuir la oferta global de crudo, con la consiguiente presión alcista en los precios); los ataques a instalaciones petroleras en Nigeria; la tensión prebélica con IránEstrecho de Ormuz (por donde pasan el 40% de los barcos petroleros de todo el mundo), así como la amenaza de sanciones por parte de EE UU; los recientes disturbios en Kenia… y sus posibles efectos en el

Debilidad del dólar

La escalada de los precios se inició en 2005, año en el que también comenzó la caída en picado del valor del dolar estadounidense. La debilidad de esta moneda se traduce en un bajón del poder adquisitivo de los países productores de petróleo para los productos que compran fuera de la zona dólar, como Europa. Los países del Golfo, por ejemplo, son grandes importadores de productos europeos, sobre todo de equipamientos y bienes de lujo, y estas compras las hacen en dólares. Para compensar esta pérdida, tienden a mantener alto el precio al que venden su petróleo.

Por otra parte, el hecho de que el petróleo cotice en dólares ha llevado a muchos inversores a mirar ahora al crudo como alternativa a la moneda estadounidense a la hora de invertir. Les resulta más rentable comprar petróleo que comprar dólares y, al invertir más en crudo, revalorizan su precio.

Gasto tecnológico

A medida que las reservas se van agotando, el petróleo hay que buscarlo cada vez a una mayor profundidad o en lugares más complicados, como el fondo del mar. Ello requiere una tecnología más sofisticada y, por lo tanto, más cara. Para financiar esta tecnología los productores suben los precios.

LAS CONSECUENCIAS

El director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, no ha dudado en afirmar que “el mundo está en crisis” debido al alza de los precios del petróleo: “Si los precios de los alimentos suben aún más y los del petróleo se mantienen, algunos gobiernos ya no podrán alimentar a su población y, al mismo tiempo, mantener la estabilidad de sus economías”.

Vida más cara

La escalada del precio del crudo se traduce en un incremento del coste de muchos de los productos más básicos y cotidianos, desde los carburantes (en junio, en España, el precio de la gasolina batió récords -1,251 euros el litro, un 12,29% de subida desde enero- y el del gasóleo -1,296 euros por litro, 20% de subida- se acercó a máximos históricos) a los alimentos (subidas de entre el 23,13% y el 46,28% en limones, aceite de girasol, harina de trigo o leche esterilizada), pasando por los billetes de avión.

Crisis alimentaria

La carestía de la energía (obtenida fundamentalmente del petróleo) ha aumentado los costes de los fertilizantes y del transporte, dando lugar al mencionado encarecimiento de los alimentos y alentado la producción de biocombustibles (una cuarta parte de las cosechas de maíz, el 10% de la producción global, se destinó a la producción de biocombustibles el año pasado). Ello, unido a las sequías y al aumento de la demanda, han provocado en todo el mundo una subida media del 75% en los precios de los alimentos básicos desde 2005, según datos del Banco Mundial. El director gerente de esta institución, Graeme Wheeler, recuerda que “al igual que los más pobres del planeta son los más expuestos a los efectos del cambio climático, también son muy vulnerables a los efectos de los incrementos en los precios de los combustibles y los alimentos”.

Déficit

La UNCTAD (Organización de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo) ha alertado de que el alza de los precios del petróleo está obligando a los países en desarrollo a sobrellevar un mayor gasto en importaciones de petróleo y ejerciendo una gran presión en las reservas de divisas, aumentando el déficit de la balanza de pagos (28 países africanos destinan a las importaciones de petróleo más del 10% de su gasto total en importaciones) y, con ello, la inflación y el desempleo. Aparte de África, que es el continente más amenazado, y donde están en peligro mejoras económicas conseguidas en los últimos años, el FMI considera especialmente vulnerables a Haití, Nicaragua, Honduras, Mongolia, Pakistán y Bangladesh, ya que todos ellos dependen de las importaciones tanto de petróleo como de comida.

Coste social

La dependencia del petróleo en Occidente y la necesidad de asegurarse esta fuente de energía, cada vez más escasa y más cara, conlleva asimismo graves consecuencias sociales, según denuncian numerosas ONG. Ecologistas en Acción , por ejemplo, señala que “la lógica de la especulación económica, que tanto intentan ocultar las multinacionales energéticas, supone guerras por petróleo, desplazamientos de poblaciones autóctonas y campesinas de las tierras con yacimientos, privatización de empresas energéticas estatales con el coste social que ello conlleva, aumento del precio de los alimentos, impacto medioambiental, sobre todo en las poblaciones más empobrecidas…”.

LAS PERSPECTIVAS

Pesimismo

La mayoría de los expertos y responsables de la industria petrolera coinciden en sus malos augurios. El petróleo no va a bajar de precio. Seguirá por encima de los 125 dólares durante bastante tiempo y, probablemente, nunca volverá a estar por debajo de los 100. La AIE, por su parte, vaticina que, si bien las tensiones de los últimos meses pueden reducirse en el próximo año, éstas no van a desaparecer por lo menos hasta 2013, y eso siempre y cuando se eliminen las subvenciones al consumo –lo que contribuiría a frenar la demanda- y se exploten nuevos yacimientos, como los descubiertos en Rusia o Brasil.

Países en desarrollo

La AIE prevé también que la demanda de los países en desarrollo y emergentes seguirá creciendo hasta igualar a la de los países desarrollados en 2015. Asia, Oriente Medio y Latinoamérica acapararán el 90% de la demanda global dentro de cinco años.

LAS SOLUCIONES

Menos consumo

La reducción del precio del petróleo requiere, entre otras cosas, una caída fuerte y continuada de la demanda en todo el mundo. Para ello es necesario que disminuya el consumo del crudo, lo que implica un cambio radical en nuestro modo de vida (menor uso del coche y de la energía eléctrica, por ejemplo, o del aire acondicionado), principalmente en Occidente, y cada vez más en países como China e India.

Energías alternativas

Partiendo de la base de que un cambio en las necesidades y los hábitos energéticos de la población resulta altamente improbable, la solución pasa necesariamente por el desarrollo de energías alternativas y renovables . Ello choca, no obstante, con los intereses de la industria petrolera, así como con la dificultad de encontrar y utilizar energías lo suficientemente seguras, baratas y de uso masivo, para lo cual es necesaria una mayor apuesta tanto por parte de los gobiernos (con más inversión en investigación y desarrollo) como de los sectores implicados.

Aparte de la polémica energía nuclear (cuyo uso defendió esta semana el presidente francés, Nicolas Sarkozy , en el Congreso Mundial del Petróleo), y del controvertido uso del biodiésel como carburante, las principales energías renovables con las que se trabaja actualmente son la eólica (fuerza del viento), la hidráulica (saltos de agua), la mareomotriz (mareas, olas), la solar (calor del sol), la geotérmica (calor del subsuelo) y la biomasa (descomposición de residuos o su quema directa como combustible).

Precios aún más altos

Algunos defienden que la solución a la crisis pasa, paradójicamente, por mantener los precios elevados. Es la tesis del secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), Ángel Gurría, para quien sólo se podrá reducir el consumo de crudo (y, por tanto, la demanda) mediante unos precios altos que ejerzan un efecto disuasorio.

LOS DATOS

Reservas

Es imposible determinar con exactitud cuánto petróleo queda en el mundo. Continuamente se descubren nuevos yacimientos, los más recientes en aguas de Brasil (descubierto por Repsol) y en Rusia, pero también en países africanos como Guinea Ecuatorial, y ello sin contar con lo que potencialmente puede haber aún en el Caspio o con la polémica explotación (por su coste ecológico) en Canadá de las reservas de arenas bituminosas.

No obstante, diversos estudios señalaron que en 2002 quedaban entre 990.000 millones y 1,1 billones de barriles de crudo por extraer, lo que significa que, al ritmo actual de consumo, estas reservas se agotarían hacia el año 2043, o incluso antes si el consumo sigue aumentando, sobre todo en los países en vías de desarrollo. Estas previsiones, en cualquier caso, no incluían el hallazgo de nuevos pozos o la posibilidad de extraer petróleo de zonas que en la actualidad son consideradas reservas naturales y, por lo tanto, no perforables.

En noviembre del año pasado, la AIE advirtió de que en 2015 se producirá una crisis de suministro de petróleo si los gobiernos de todo el mundo no toman medidas urgentes para reducir la demanda energética.

En 1880 la producción mundial, localizada casi por completo en EE UU, era inferior al millón de toneladas. Hoy supera los 3.500 millones.

Existen 160 tipos de crudo cotizando en el mercado internacional de petróleo. Todos ellos coinciden en que no han dejado de subir en todo el año y han roto máximos.

La formación de una reserva de petróleo lleva cientos de miles de años.

Productores

Las tres zonas que concentran la producción mundial de petróleo, con el 70% del crudo, son Oriente Medio (la más importante), la antigua Unión Soviética y Estados Unidos. Arabia Saudí, con unos 9.475.000 barriles al día y casi el 12% de la producción total, es el mayor productor del mundo. A continuación se sitúan Rusia (9.400.000 barriles diarios en 2005), Estados Unidos (7.610.000), Irán (3.979.000), China (3.631.000), México (3.420.000), Noruega (3.220.000), Canadá (3.135.000) y Venezuela (3.081.000).

Consumidores

El principal consumidor del mundo es Estados Unidos (20.730.000 barriles diarios en 2004). Le siguen China (6.534.000 barriles al día), Japón (5.578.000), Alemania (2.650.000), Rusia (2.500.000), India (2.450.000), Canadá (2.294.000) y Corea del Sur (2.149.000). En la Unión Europea se consumieron en 2004 14.680.000 barriles diarios.

España consume cada año el 2% de todo el petróleo mundial, lo que genera unas emisiones per cápita de dióxido de carbono superiores al 263% de la media mundial, según datos del Observatorio del Petróleo de WWF/Adena, que calcula asimismo que para el año 2100 la temperatura global habrá aumentado entre 4 y 5 grados centígrados de mantenerse el ritmo actual de consumo de petróleo

Según la planificación de los sectores de la electricidad y el gas para el periodo 2008-2016, aprobada este mismo viernes por el Consejo de Ministros, España consumirá en 2016 más de 56,9 millones de toneladas de petróleo para la producción de energía, tras haber registrado un ritmo anual de crecimiento del 0,5% desde 2006.

La industria petrolera

Las tres mayores empresas petroleras (Exxon, Shell y BP) controlan una cuota de mercado del 50% de la producción mundial de petróleo, emplean a unas 300.000 personas y, en 2005, obtuvieron ventas cercanas al billón de dólares.

La petrolera hispano-argentina Repsol YPF obtuvo un beneficio neto de 1.212 millones de euros, 1.878 millones de dólares, en el primer trimestre de este año, un 36,5% más que en 2007.

VOCABULARIO BÁSICO

AIE. Organización Internacional de la Energía, creada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) tras la crisis del petróleo de los años 70. Su objetivo es coordinar las políticas energéticas de sus estados miembros, con la finalidad de “asegurar energía confiable, adquirible y limpia” a sus respectivos habitantes.

Barril. Nombre de la unidad de volumen con que se mide el petróleo. Un barril equivale a 158,9873 litros, o 42 galones estadounidenses.

Biodiésel. Biocombustible sintético líquido que se obtiene a partir de aceites vegetales o grasas animales, nuevos o usados, mediante diversos procesos industriales, y que se aplica en la preparación de sustitutos totales o parciales del petrodiésel o gasóleo obtenido del petróleo.

Brent. Tipo de petróleo, de bajo contenido en azufre, que se extrae principalmente del Mar del Norte. Aunque su producción va en declive, es todavía el principal referente para los mercados de Europa y África. El precio que se divulga en el mercado es en realidad la combinación de 15 variantes de petróleo, extraídas de otros tantos yacimientos marinos.

Derivados. Un derivado del petróleo es un producto procesado en refinerías usando como materia prima el petróleo. Entre los más importantes: los carburantes y los combustibles, los lubricantes, las parafinas, el asfalto… La mayor parte del crudo se usa como materia prima para la obtención de energía. La nafta es un derivado del petróleo extraído por destilación directa, y utilizado principalmente como materia prima de la industria petroquímica.

OPEP. Organización de Países Exportadores de Petróleo, con sede en Viena (Austria). Fue fundada en Bagdad en 1960. Sus miembros integrantes son Argelia, Angola, Nigeria, Emiratos Árabes Unidos, Libia, Qatar, Irak, Irán, Kuwait, Arabia Saudí, Venezuela y Ecuador.

Petrodólar. Nombre con que se conoce al dólar estadounidense que se obtiene mediante la venta de petróleo.

Petróleo. El petróleo es un compuesto de origen orgánico formado por hidrocarburos (carbono e hidrógeno) insolubles en agua. Su origen está en la descomposición de microorganismos marinos que se fueron acumulando en capas sedimentarias en la corteza terrestre. Es un recurso natural no renovable, y aporta la mayor parte de la energía (un 40%) que se consume en el mundo.

WTI. West Texas Intermediate. Promedio de la calidad del petróleo producido en los campos del Medio Oeste y Texas (EE UU) y el Golfo de México. Se emplea como precio de referencia en Estados Unidos. El crudo ligero West Texas es uno de los de más calidad del mundo, con un porcentaje de azufre del 0,24%, frente al 0,37% del Brent, por lo que su cotización suele estar uno o dos dólares por encima del crudo del Mar del Norte.


subida-del-petroleoFoto: Un trabajador, en una gasolinera de Manila, Filipinas. (Reuters)
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