Codo con codo con las mujeres de Lima

La fotógrafa Gloria Nieto, en Lima, Perú. Foto: Swamy de León. Ampliar

El Movimiento Manuela Ramos lleva más de tres décadas trabajando con y para las mujeres de Perú. La fotógrafa y diseñadora gráfica española Gloria Nieto, residente en Toronto, acaba de pasar cuatro meses en Lima trabajando codo con codo con ‘las Manuelas’, como se llaman a sí mismas las integrantes de esta organización, a través del programa para cooperantes de la ONG canadiense Cuso Internacional.

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Publicado en El Popular

Lucha contra la violencia de género, talleres de salud sexual y reproductiva, asesoría legal, apoyo al desarrollo económico a través de microcréditos, impulso a la participación política… El Movimiento Manuela Ramos lleva más de tres décadas trabajando con y para las mujeres de Perú, peleando por el reconocimiento de sus derechos, asumiendo su gran diversidad (étnica, ideológica, cultural, religiosa…) y, en definitiva, cuestionando día a día la legitimidad de las estructuras sociales, políticas y económicas que mantienen (o, como prefieren decir ellas, “intentan mantener”) subordinadas a las mujeres.

Gloria Nieto, una fotógrafa y diseñadora gráfica española residente en Toronto, acaba de pasar cuatro meses en Lima trabajando codo con codo con ‘las Manuelas’, como se llaman a sí mismas las integrantes de esta organización, a través del programa para cooperantes de la ONG canadiense Cuso Internacional.

Talleres de fotografía para mujeres de las zonas más desfavorecidas de la capital, desarrollo de campañas para que la labor del movimiento llegue al mayor número de personas posibles… Como tantos otros cooperantes en todo el mundo, Nieto ha tratado de poner su granito de arena, al tiempo que ha tenido la oportunidad de conocer de primera mano la realidad de una ciudad en la que, a pesar de haber mejorado mucho en los últimos años, aún queda, también, mucho por hacer.

Si tuviera que resumir en tres palabras su experiencia como cooperante de Cuso Internacional en el Movimiento Manuela Ramos, ¿qué tres palabras elegiría?

Satisfacción, por el trabajo realizado, ilusión por formar parte de un proyecto que mejora la vida de la gente, y sensación de inclusión por la acogida tan amistosa brindada por el equipo de Cuso Internacional Perú y el Movimiento Manuela Ramos.

En su trabajo, usted ha utilizado la fotografía no solo como un medio para mostrar la realidad, sino también como una oportunidad para el aprendizaje…

Sí, una de las cosas que se espera de nosotras y nosotros como cooperantes de Cuso Internacional es que propiciemos un intercambio de información, ya sea en forma de talleres o de charlas, o a través de materiales informativos. De esta manera, el alcance de nuestra colaboración va más allá de la estancia en el país. Este intercambio, además, es bidireccional, ya que el o la cooperante aprende también de la organización en la que trabaja, tanto a nivel personal como profesional. En mi caso, he tenido la oportunidad de impartir un curso de fotografía básica, y la experiencia resultó muy interesante.

¿Cuáles son los principales retos y problemas a los que, a su juicio, se enfrentan las mujeres de las zonas más desfavorecidas de una ciudad como Lima?

Las mujeres peruanas, como ocurre en todo el mundo, sufren una situación de discriminación, tanto en la esfera social, como en la política y la económica. El programa en el que yo trabajo con las compañeras de Movimiento Manuela Ramos se llama “Derecho a una vida sin violencia”, y se centra en la eliminación de la violencia sexual y doméstica, a través de la asesoría legal en temas de violencia, capacitación, asesoría especializada y actividades de prevención, sensibilización y difusión. La violencia sexual y doméstica es sin duda un problema social de primer orden en Perú, un país donde cada mes mueren 10 mujeres a manos de sus parejas, exparejas o familiares.

¿Qué le llevó a contactar con Cuso?

Quería poner mis habilidades como fotógrafa y diseñadora gráfica al servicio de una causa con la que me sintiera identificada y Cuso Internacional me brindó esa oportunidad a través de su programa de voluntariado.

¿Qué ha sido lo más satisfactorio de su trabajo?

El sentir que estoy poniendo algo de mi parte para mejorar las condiciones de una comunidad desfavorecida.

¿Y lo más difícil?

Dado que mi voluntariado es de corto plazo -sólo tres meses-, ha sido un reto la elaboración de un plan de trabajo que incluyera todo aquello que podría hacer durante mi estancia en Perú. No es fácil calcular cuánto tiempo va a llevar cada actividad y encajarla en el calendario, pero al final hemos ido ajustando tiempos y todo ha salido bien.