Los frutos contra viento y marea de la ciencia médica española

Los investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas Ana Ortega y Manuel Serrano. (CNIO). Ampliar

Pese a los recortes y la precariedad, los científicos españoles contribuyen con importantes avances al desarrollo de la medicina. Los hallazgos contra el sida, el cáncer y el Alzheimer los han situado en primera línea.

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Publicado en 20minutos.es

Fuga de cerebros, recortes, sueldos bajos, contratos precarios… Las condiciones para la investigación en España no son precisamente ejemplares, y la cosa va a peor. De momento, los Presupuestos Generales del Estado para 2012 presentados por el Gobierno del PP contemplan una reducción del 33,46% en el gasto destinado a I+D (Investigación y Desarrollo) e Innovación Civil, en lo que supone el último capítulo hasta ahora de un goteo a la baja que ha sido constante en los últimos años, también con gobiernos del PSOE.

Una de las principales víctimas de esta precariedad, consecuencia de la crisis económica, pero también de las prioridades de los distintos ejecutivos a la hora de hacerle frente, es, inevitablemente, la investigación sanitaria. Aunque los recortes presupuestarios no han sido tan espectaculares como en otras partidas, el gasto que destina el Estado a los distintos centros e instituciones españoles que trabajan para encontrar curas a las enfermedades más terribles y de las que menos sabemos aún, o para hacer mejores las vidas de quienes las padecen, no ha dejado de bajar en los últimos años. Desde 2008, casi un 30%.

En concreto, ese año se destinaron a Investigación Sanitaria un total de 417,2 millones de euros, que se quedaron en 369,7 en 2009, 332,4 en 2010 y 300 en 2011. Para 2012 se han previsto 293,4 millones. Y estamos hablando de una partida que incluye subvenciones a instituciones tan importantes como los centros nacionales de investigaciones oncológicas, cardiovasculares y neurológicas, o los Centros de Investigación Biomédica en Red (CIBER), consorcios que trabajan de manera coordinada en proyectos de bioingeniería y nanomedicina, en epidemiología y salud pública, en tratamientos para la diabetes, en obesidad y nutrición, enfermedades hepáticas y digestivas, salud mental, enfermedades raras…

Y, pese a todo, los científicos y médicos españoles siguen dando pasos adelante y aportando a la ciencia internacional importantes avances en numerosos programas punteros de lucha contra las enfermedades. Hace tan solo unos días, por ejemplo, un equipo del Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa anunciaba que han conseguido identificar la molécula que utiliza el VIH para propagarse por el organismo, un hallazgo que facilitará la creación de nuevos fármacos más eficaces para frenar la acción del virus, y que supone también un paso más en el desarrollo de la vacuna para erradicar el sida. La financiación de este instituto, sin embargo, está en la cuerda floja, tras la decisión del Gobierno de reducir hasta un 30% la dotación del Plan Nacional de Investigación, según advirtió el propio director del IrsiCaixa, Bonaventura Clotet. “La excelencia en la investigación que aún mantiene España no se ha hecho en dos días, pero se puede echar por tierra en dos días”, dijo.

Estos son, a modo de carta de presentación, o de razones para no bajar la guardia en el apoyo a la investigación sanitaria, algunos de los principales avances conseguidos por científicos españoles en los últimos años, centrados en tres de las enfermedades donde la ciencia sigue librando su batalla más dura: el sida, el cáncer y el Alzheimer.

I. SIDA

De forma paralela al desarrollo de fármacos para el tratamiento de la enfermedad, el gran reto de los científicos que trabajan en todo el mundo contra el sida es conseguir una vacuna eficaz, una labor especialmente complicada, ya que el VIH muta rápidamente, lo que significa que adquiere diferentes formas y no es homogéneo en todas las personas ni en todos los momentos. Así, el virus logra esquivar cualquier vacuna y cualquier reacción inmunológica del organismo, porque las células encargadas de atacarlo no lo reconocen.

Los estudios que se realizan actualmente a nivel mundial todavía se encuentran en fases preclínicas y a un nivel muy incipiente. Científicos y expertos de varios países trabajan coordinadamente en la creación de un fármaco que sea capaz de bloquear la entrada del VIH en las células.

Bloquear la entrada del virus

Un importante paso en ese sentido fue anunciado en julio de 2010 por un equipo de investigadores españoles de la Universidad del País Vasco, el Centro Nacional de Biotecnología, el Instituto de Química Avanzada de Cataluña, IrsiCaixa, el Departamento de Salud de la Generalitat y el Hospital 12 de octubre de Madrid. Los científicos demostraron que, modificando la rigidez de la membrana plasmática de los linfocitos T, se podría llegar a impedir la entrada del virus del sida en el interior de las células, lo que posibilitaría el desarrollo nuevos fármacos que podrían reducir el grado de infección.

En diciembre de ese mismo año, un equipo internacional de investigadores, españoles incluidos, presentó el diseño de un nuevo fármaco capaz de bloquear con eficacia la entrada del virus del sida en las células, basado en una pequeña proteína (denominada VIRIP y descubierta en 2007) que produce el propio organismo. El fármaco fue probado con éxito en 18 pacientes infectados, pero aún resulta muy caro, su fabricación es muy laboriosa y debe ser administrado por vía intravenosa. El equipo trabaja ahora en la búsqueda de una molécula pequeña que imite el funcionamiento de VIR-576 (una de las variantes de la proteína) y que pueda administrarse oralmente.

En busca de una vacuna

Pero el avance más importante tal vez sea la denominada MVA-B, una posible vacuna contra el sida que fue presentada en septiembre de 2011 por un grupo de investigación español del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Esta vacuna se encuentra en la fase I de desarrollo y ha demostrado ya una alta seguridad y eficacia. Un 90% de los voluntarios vacunados con MVA-B han generado una respuesta inmunitaria defensiva contra el VIH, y el 85% de ellos la ha mantenido, al menos durante un año.

Para el desarrollo de la vacuna MVA-B  se han introducido cuatro genes del VIH (Gag, Pol, Nef y Env) en la secuencia genética de uno de los subtipos del virus Vaccinia Modificado de Ankara (MVA), el más prevalente en Europa. Si el sistema inmune está sano reacciona frente al MVA, y los genes de VIH insertados en su secuencia no son capaces de infectar a los humanos, lo que garantiza la seguridad del ensayo clínico. No obstante, pese a estos resultados esperanzadores, la vacuna todavía no puede ser comercializada, ya que ha de concluir con éxito todas las fases de desarrollo del ensayo clínico para poder salir al mercado.

El CSIC ha perdido cerca de un tercio de su presupuesto desde 2008.

El frente catalán

También en septiembre de 2011, los científicos que trabajan en el proyecto catalán de investigación de la vacuna del sida Hivacat lograron identificar una prometedora vacuna contra el VIH, tras obtener resultados positivos en ensayos clínicos con ratones. El Hivacat, un consorcio público-privado que está integrado por el IrsiCaixa y el Hospital Clínic de Barcelona, en coordinación con Laboratorios Esteve y con el apoyo de la Fundación La Caixa y la Generalitat de Cataluña, consiguió aislar diferentes fragmentos de proteínas capaces de estimular la respuesta inmunitaria, tras estudios con un millar de pacientes.

Durante los últimos años, los investigadores del Hivacat ya han encontrado algunos candidatos a vacuna terapéutica que están en fases avanzadas de desarrollo (ensayos clínicos en fases I y II). Su objetivo principal para los próximos cuatro años es diseñar nuevas estrategias de candidatos a vacuna terapéutica y profiláctica. Los científicos están ampliando actualmente la investigación a más países, con la participación de clínicas de Suráfrica, varios países de África Central y Perú.

Los responsables del Hivacat insisten en que la financiación representa a menudo un obstáculo más en su tarea, y en que la opción de destinar dinero para el desarrollo de vacunas contra el VIH representa “una necesidad crucial y actual, que tendrá un beneficio muy directo en los países en vías de desarrollo”.

Molécula clave

El hallazgo mas reciente conseguido por científicos españoles también tiene una importancia capital. El pasado 25 de abril, científicos del IrsiCaixa publicaron un estudio en la revista internacional Plos Biology que demuestra que el virus del VIH tiene en su cubierta unas moléculas, llamadas gangliósidos, que utiliza para penetrar en las células dendríticas.

Los investigadores no sólo han identificado la función de esta molécula, clave en la propagación del virus, sino que han demostrado también que eliminando los gangliósidos del VIH se evita que las células dendríticas puedan internalizarlo. Siguiendo esta nueva diana terapéutica, los investigadores del IrsiCaixa, instituto impulsado por la Obra Social La Caixa y por la Generalitat, y que recibe fondos europeos y del Estado, trabajarán ahora en fórmulas para crear fármacos que bloqueen la interacción entre el virus y las células dendríticas, y que serían complementarios a los tratamientos ya existentes.

Los datos

Desde que en 1981 se declarara la epidemia de sida, en España se han notificado un total de 77.953 casos de VIH, según datos del Registro Nacional de Casos de Sida publicados el 30 de junio de 2009.

Con estas cifras, España es uno de los países con mayor incidencia del sida en Europa Occidental, pese a que en 2008 los casos diagnosticados en nuestro país descendieron un 16,6% entre varones y un 8,6% entre las mujeres.

La vía más frecuente de contagio, con tendencia a la baja, es entre usuarios de drogas por vía parenteral. De los 1.170 casos de sida diagnosticados en 2008, el 34,4% se debió al uso compartido de jeringuillas, tanto en hombres (37,6%), como en mujeres (24,4%). Le siguen las relaciones heterosexuales no protegidas (al 34,9%, con especial relevancia entre las mujeres, que representan más del 65,4% en esta modalidad), y, en tercer lugar,  las relaciones homosexuales no protegidas entre hombres (un 20,3%).

En los últimos años, se ha detectado un progresivo aumento de la transmisión sexual del VIH, en detrimento de los supuestos debidos a la inyección de drogas con material contaminado.

II. CÁNCER

El primer oncogén (gen humano mutado que causa cáncer) fue descubierto hace 25 años, y desde entonces las investigaciones  se han centrado en el estudio de los mecanismos desencadenantes de los tumores. En 1982, el bioquímico y oncólogo español Mariano Barbacid, que entonces lideraba un equipo de investigación en Estados Unidos, logró aislar por primera vez un gen humano mutado, el H-RAS, implicado en el tumor de vejiga. A este hallazgo contribuyeron también los equipos de Robert Weinberg, Geofrey Cooper y Robert Wigler. En los años siguientes fue aumentando la lista de oncogenes identificados, hasta llegar a los 360 actuales.

Las investigaciones de los últimos años han puesto de relieve la complejidad del estudio molecular del cáncer. Pese a ello, los expertos prevén que a medida que avance el conocimiento de las alteraciones genéticas en cada tipo de cáncer, e incluso en cada individuo, se podrán diseñar fármacos personalizados y dianas terapéuticas que permitirán atacar de forma más eficiente los tejidos enfermos y afectar en menor medida a los sanos.

Nanotecnología y magnetismo

En febrero de 2011, investigadores del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC hicieron público el desarrollo de unas nanopartículas magnéticas que, dirigidas con unos imanes a la zona del tumor, son capaces de eliminar las células cancerígenas sin apenas afectar al tejido sano. El hallazgo supone un avance muy importante contra los efectos secundarios de los tratamientos contra el cáncer, que se deben esencialmente a que tanto la radioterapia como la quimioterapia atacan por igual a las células cancerígenas y a las sanas.

También basada en la nanotecnología, una nueva terapia contra el cáncer fue anunciada ese mismo mes por científicos de las universidades de Granada y Edimburgo. En este caso, la reducción de los efectos secundarios de la quimioterapia se basa en la encapsulación de un catalizador dentro de las llamadas microesferas. De ese modo, se puede activar fármacos dentro de las células humanas evitando su toxicidad, al no alterar sus funciones básicas. La técnica, en la que se sigue trabajando, es capaz de “crear” fármacos anticancerígenos dentro de la célula, con lo que podría usarse para el tratamiento específico de tumores y mejoraría dramáticamente los actuales tratamientos quimioterápicos.

Fármacos ‘made in Spain’

En ese mismo mes de febrero de 2011, un fármaco patentado por la Universitat de Barcelona, que en 2004 llegó a un acuerdo con la farmacéutica Advancell, superó con éxito la fase inicial de un ensayo clínico. La empresa y el equipo investigador anunciaron que el medicamento había dado resultados positivos en un estudio realizado en pacientes de leucemia linfática crónica resistentes a la terapia actual. El fármaco, llamado Acadra, fue el primer medicamento surgido de una universidad pública española en llegar a la fase de ensayos clínicos (pruebas en pacientes).

Por otra parte, en marzo de 2011, científicos del Institut de Recerca Biomèdica de Bellvitge (Idibell) identificaron una sustancia, la enoxacina, que inhibe el crecimiento de los tumores cancerígenos mediante la activación del llamado “genoma oscuro” (o ADN no-codificante) y de las moléculas de micro-ARN. El director del equipo, Manel Esteller, explicó que “es como si a un coche de segunda mano le ponemos un motor acabado de salir de la fábrica”. El descubrimiento aún no se ha probado en humanos, pero, según Esteller, “aunque pueda no llegar a aprobarse el uso de esta molécula en tratamientos oncológicos, el hallazgo muestra a la industria farmacéutica una nueva dirección hacia dónde dirigir sus esfuerzos en la terapia antitumoral”.

Ataque fotovoltaico

Un estudio publicado en abril de 2011, en el que participaron biólogos y físicos de la Universidad Autónoma de Madrid, demostró que es posible destruir células tumorales humanas, en condiciones de laboratorio, utilizando un material con propiedades fotovoltaicas. Los investigadores hicieron crecer células tumorales humanas sobre cristales especiales de niobato de litio dopado con hierro (LiNbO3:Fe), un material que se emplea desde hace años en el campo de la Fotónica, pero que hasta ahora no había sido usado en Biomedicina. Mientras estos cultivos celulares se mantuvieron en la oscuridad, las células proliferaron perfectamente sobre el material durante días. Sin embargo, al iluminarlos se produjo una muerte celular en cuestión de minutos.

Los resultados experimentales del estudio han dado lugar a dos solicitudes de patente para el desarrollo de un medicamento de fototerapia contra el cáncer. En la actualidad, las investigaciones se centran en establecer el mecanismo de inducción de muerte celular por el campo eléctrico del material y en el efecto de nanopartículas de LiNbO3:Fe sobre las células tumorales.

La esperanza está en los genes

Investigadores del Hospital Clínic, la Universidad de Barcelona y la Universidad de Oviedo publicaron en junio de 2011 la secuencia del genoma completo de pacientes con leucemia linfática crónica, identificando mutaciones que aportan nuevas claves sobre esta enfermedad, el tipo de leucemia más común en países occidentales.

El trabajo contó con la participación de más de 60 investigadores del Consorcio Español del Genoma de la Leucemia Linfática Crónica, y representó la primera contribución de España al Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer  (ICGC), el mayor proyecto de investigación contra el cáncer de la historia, en el que participan científicos de 11 países para secuenciar los 50 tipos de cáncer más importantes.

El hallazgo, fruto de varias décadas de investigación, permitirá desarrollar estrategias terapéuticas dirigidas concretamente a las mutaciones descubiertas, y se espera que en dos o tres años este equipo haya conseguido secuenciar 500 genomas de este tipo de leucemia. El reto ahora es conseguir desarrollar una aplicación clínica de lo que se ha investigado hasta el momento, tal y como se ha hecho con otros tipos de cáncer.

En diciembre de 2011, este mismo equipo de investigadores dio nuevos pasos en el conocimiento de la leucemia linfática crónica al identificar más de mil nuevos genes mutados en el desarrollo de esta enfermedad, y al utilizar para ello una técnica más sencilla y menos costosa.

Un mes antes, en septiembre del año pasado, un grupo internacional de investigadores, con participación española, secuenció por primera vez el genoma completo de nueve tumores colorrectales y el tejido sano adyacente, lo que permitirá ahondar en el conocimiento de este complejo cáncer y dar un paso más en la fabricación en un futuro de nuevos fármacos.

Por último, el pasado 13 de marzo, científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) anunciaron el descubrimiento de un gen que puede proteger contra el cáncer, pero que también es capaz de promover su crecimiento, un efecto de doble filo que podría darse en otros muchos tipos de gen. “Se trata de un gen que actúa como Doctor Jekyll o como Mister Hyde, ya que puede protegernos de la aparición de tumores o favorecer su crecimiento”, explicó el jefe del grupo autor del trabajo, Óscar Fernández Capetillo.

Acción selectiva

Frente al cáncer, a la hora de eliminar células es básico poder diferenciar las buenas de las malas (las tumorales), para poder acabar con estas últimas sin afectar al resto. Es el reto de toda quimioterapia. Investigadores españoles e italianos anunciaron en noviembre de 2011 un nuevo método que permite “matar selectivamente” células tumorales, cuando éstas presentan “estrés replicativo”, que se produce cada vez que una de ellas duplica su genoma.

El Grupo de Inestabilidad Genómica del CNIO trabajaba desde hacía tiempo en la idea de que quizás estos tumores sean muy sensibles al tratamiento con fármacos que inhiban las proteínas que las células tienen para protegerse de este tipo de estrés. El estudio del CNIO permite definir un uso más eficaz de estos fármacos (inhibidores de proteínas), al describir una estrategia para identificar a aquellos pacientes que se beneficiarían especialmente de este tipo de tratamiento.

Los datos

En España se diagnostican cada año unos 200.000 nuevos casos de tumores cancerígenos y se registran unos 100.000 fallecimientos por cáncer. Hay también en torno a 100.000 pacientes que sobreviven a la enfermedad cada año y las previsiones indican que el número de largos supervivientes -aquellos que han pasado al menos cinco años desde el diagnóstico libres de la enfermedad- se incrementará un 50% en los próximos cinco años.

El cáncer colorrectal es el más frecuente cuando se cuentan ambos sexos conjuntamente, seguido de los tumores de pulmón y mama.

Según datos del Centro Nacional de Epidemiología, en 2008 murieron en España 100.439 personas por un cáncer, de las que 62.440 eran hombres y 37.999 mujeres.

La incidencia del cáncer va en aumento, aunque la supervivencia ha mejorado significativamente en las dos últimas décadas. El diagnóstico precoz y la llegada de nuevos tratamientos han permitido que la tasa de supervivencia (cinco años después del diagnóstico) alcance el 55%: un 60% en mujeres y un 50% entre los varones.

III. ALZHEIMER

Todavía hoy se desconocen las causas que provocan la enfermedad del Alzheimer, y como curarla o evitar su aparición, si bien existen tratamientos farmacológicos capaces de aliviar los síntomas -mejoran la capacidad cognitiva y permiten controlar los trastornos de conducta- y ralentizar su evolución, especialmente cuando se aplican en las primeras fases de la enfermedad, razón por la cual los expertos insisten en la importancia del diagnóstico precoz.

Los fármacos más utilizados actualmente son antioxidantes, como la vitamina E, y otros como la memantina, la galantamina, el donepezil y la rivastigmina. Las principales esperanzas para hacer frente al Alzheimer están puestas en el desarrollo de nuevos fármacos, las investigaciones con células madre y en el desarrollo de una vacuna.

También se están investigando nuevos métodos que permitan detectar la enfermedad en su fase inicial, se han identificado varios genes relacionados con su desarrollo, y hay abiertas varias líneas de investigación que relacionan la enfermedad con el virus del herpes común o con el colesterol.

En febrero de 2012 un equipo de la Universidad de Harvard (Boston, EEUU) publicó un estudio que reveló que la proteína Tau, presente en el Alzheimer, se propaga a través de los circuitos cerebrales transmitiéndose de neurona a neurona, lo que abrió una nueva vía para diseñar terapias que frenen ese proceso de expansión.

En cualquier caso, investigadores sobre la enfermedad advierten de que en los próximos diez años no habrá avances significativos en el tratamiento de esta patología, y piden prudencia ante las falsas expectativas que generan en pacientes y familiares los hallazgos que se hacen públicos desde al ámbito científico.

Las primeras vacunas

Entre los últimos avances en investigación destaca la primera posible vacuna preventiva contra la enfermedad, desarrollada por un grupo de científicos del centro gallego de investigación biomédica Euroespes, y anunciada en septiembre de 2011. La vacuna, EE-AD-SP1, la primera preventiva y terapéutica, fue testada en ratones transgénicos y permite interceptar el proceso de muerte cerebral -iniciado una vez alcanzada la madurez cerebral a los 30 años-, evitando que la enfermedad se reproduzca en la vejez. Esta vacuna, no obstante, ha sido patentada en Estados Unidos y será desarrollada clínicamente fuera de España.

Por otra parte, científicos de Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR) presentaron en septiembre de 2010 una vacuna capaz de estimular el sistema inmunitario en animales y llegar a neutralizar y destruir la proteína beta-amiloide, implicada en el Alzhéimer y una de sus posibles causas.

La investigación demostró su éxito en animales y estaba previsto que fuese probada en humanos en Austria, país sede de la Oficina para la Investigación Clínica del Alzheimer. En principio, la vacuna iba a administrarse a personas que están en una fase moderada de la enfermedad para corroborar que no les produce efecto tóxico alguno. Posteriormente, se aplicará a personas que presentan un deterioro cognitivo leve y si en este grupo de población no es efectiva, se administrará con anterioridad a personas que no presenten síntomas.

Los responsables de la compañía Araclon Biotech, propietaria de la patente, y con sede en Zaragoza, esperan que para el presente año 2012 pueda comenzarse una fase II de ensayos clínicos multicéntricos en varios países europeos, entre los que se encontraría España.

Mejoras en los pacientes

Un tratamiento experimental frente al Alzheimer ha demostrado su seguridad y eficacia para mejorar el rendimiento cognitivo en pacientes en estadios leves y moderados de la enfermedad, según un estudio presentado en julio del año pasado por investigadores del CSIC.

El tratamiento se basa en una molécula que ha sido desarrollada por la farmacéutica Noscira y que se conoce como tideglusib. Se administra por vía oral y es responsable de la hiperfosforilación de la proteína Tau, un proceso anómalo presente en varias enfermedades neurodegenerativas.

El siguiente paso será un estudio más amplio, con más de 100 pacientes, ya aprobado por la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA, en sus siglas en inglés) y la Agencia Europea del Medicamento (EMEA, también en inglés), en el que participaran 25 centros de varios países.

Células microencapsuladas y terapias auditivas

En abril de 2011, el grupo NanoBioCel de la Facultad de Farmacia de la Universidad del País Vasco  recibió el Premio de Investigación de la Sociedad Española de Farmacia Industrial y Galénica por su investigación sobre el Alzheimer, publicada en la revista Biomaterials. Los resultados de este trabajo, basado en la utilización de células microencapsuladas como una terapia avanzada, abren también nuevas expectativas en el tratamiento de la enfermedad.

La microencapsulación de células consiste en cubrir células específicas con diversos biomateriales, de manera que forman micropartículas. Estas liberan proteínas terapéuticas de forma controlada y continua en el organismo en el que han sido implantadas. Resultan muy beneficiosas en enfermedades crónicas que requieren ser tratadas con una ingesta frecuente de medicamentos.

Por otro lado, investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Salamanca han constatado la eficacia de la terapia de estimulación sensorial en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, sobre todo auditiva y visual, por la que se estimula el cerebro del enfermo por medio de sonidos y de música.

El estudio PACID forma parte de un programa de intervención en las áreas de funcionamiento psicológico del paciente, tales como cognitivo, neurológico, emocional, funcional y social. La experiencia, que se ha llevado a cabo en el Centro de Referencia Estatal de Atención a Personas con Enfermedad de Alzheimer y otras Demencias (CREA), se ha desarrollado durante dos años,en los que se ha trabajado con más de una treintena de pacientes de entre 60 y 80 años de edad.

Los datos

En España hay, según la Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzheimer (CEAFA), unos 600.000 enfermos diagnosticados de alzheimer y otros 200.000 sin diagnosticar.

El 95% de las personas con Alzheimer reside en sus casas, por lo que la carga asistencial recae en las familias. En total se calcula que esta enfermedad afecta en España a 3,5 millones de personas, incluyendo familiares y cuidadores.

El perfil del cuidador suele ser el de una mujer, de entre 45 y 65 años, casada, con estudios medios y que dedica más de 700 horas al mes al cuidado del enfermo.

El coste económico de la atención, según calcula la CEAFA, supone unos 30.000 euros de media por enfermo y año, cifra que incluye los costes directos como medicinas, pañales o atención domiciliaria y costes indirectos, como los sueldos que los familiares dejan de percibir por dedicarse al cuidado de los enfermos.


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