El gran filón extranjero de la construcción española

Las obras de ampliación del Canal de Panamá, en una imagen de octubre de 2012. (Efe). Ampliar

Más del 80% de las obras de las grandes empresas nacionales constructoras y de infraestructuras están ya fuera de España. Los problemas en el Canal de Panamá son el principal borrón en un negocio que va viento en popa, pero Sacyr no es la única con problemas. El AVE a La Meca, el metro de Riad, un megacasino en Macao, autopistas en Canadá y EE UU, o un túnel bajo el Bósforo, entre los principales contratos.

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Publicado en 20minutos.es

Canales transoceánicos, túneles bajo el mar, metros, trenes de alta velocidad, autopistas, hospitales, casinos… Las grandes empresas españolas de construcción e infraestructuras han multiplicado sus proyectos en el extranjero en los últimos años, obligadas a internacionalizarse tras el pinchazo del disparate inmobiliario y el parón de las adjudicaciones por parte de las administraciones públicas en casa.

Un buen ejemplo es Sacyr, actualmente en el ojo del huracán debido a la crisis desatada en las obras de ampliación del Canal de Panamá, pero cuyos números reflejan claramente esta apuesta por la inversión exterior: en 2008, los trabajos en el extranjero representaban el 51% de su cartera; en junio de 2013, el 82%. Y su facturación internacional supera ya, por primera vez en su historia, la mitad del total. ACS, Ferrovial, OHL, FCC y Acciona, las otras cinco grandes empresas del sector con presencia en el Ibex 35, tenían también, en junio del año pasado y en conjunto, más del 80% de sus obras en el extranjero (unos 71.000 millones de euros).

El grupo de infraestructuras y concesiones OHL cuenta con una cartera de 81.427,8 millones de euros, de los que el 88% (más de 71.000) corresponden a obras en el exterior. Por su parte, y gracias a la consolidación de Hochtief en sus cuentas, la cartera de obras de ACS alcanzó en 2012 los 70.562 millones, de los cuales 58.600 millones (el 83% del total) corresponden a obras internacionales, sobre todo en la zona Asia-Pacífico. En cuanto a FCC, la cartera de este grupo fuera de las fronteras españolas representaba el 70% (4.211 millones) del total al cierre del primer semestre de 2013. El 75% de la cartera de obras de Ferrovial está ubicado en el exterior de España y asciende a 5.647 millones, de un total de 8.100 millones, y Acciona tenía una cartera exterior de 3.190 millones al cierre del primer semestre de 2013, lo que supone el 50% del total, frente al 47% que representaba en junio de 2012.

En agosto de 2013, las constructoras y firmas de ingeniería españolas adjudicaron contratos por un importe total superior a los 5.546 millones de euros. Prácticamente todos ellos fueron en el extranjero, siendo el proyecto más destacado la adjudicación de la construcción de tres líneas del metro de Riad (Arabia Saudí) a un consorcio liderado por FCC, considerado el mayor contrato internacional de la historia de la construcción en el que ha participado como adjudicataria una empresa española.

No se trata, aún así, de un camino de rosas. Los retrasos y los sobrecostes están lastrando también algunas de las grandes obras públicas y proyectos españoles en el exterior, y no solo en el Canal de Panamá. En el caso del AVE a La Meca, en el que participan, entre otras, OHL, Renfe, Adif, Talgo y Cobra, las demoras podrían aumentar los costes hasta un 10%, y el megaproyecto del tren de alta velocidad brasileño entre Río de Janeiro, Sao Paulo y Campinas (al que aspira también el consorcio español) sigue en el aire. En Venezuela, Iberdrola, que se adjudicó en 2009 la construcción de una central de ciclo combinado por un importe cercano a los 2.000 millones de dólares (más de 1.500 millones de euros), parece estar sufriendo importantes retrasos en los pagos que podrían hacerle reconsiderar su presencia en el país suramericano.

Estos son algunos de los principales proyectos internacionales en los que están implicadas actualmente empresas españolas:

La polémica ampliación del Canal de Panamá

La constructora española Sacyr lidera el consorcio internacional que, desde julio de 2009, está ejecutando las obras de ampliación del Canal de Panamá, uno de los mayores proyectos de ingeniería civil de la historia. El consorcio, denominado Grupo Unidos por el Canal (GUPC), e integrado también por la italiana Impregilo, la belga Jan de Nul y la panameña CUSA, amenazó el pasado 1 de enero con suspender los trabajos debido a los sobrecostos generados y “ante los incumplimientos del contrato”.

La obra tiene un valor global de 5.250 millones de dólares, de los cuales 3.118 millones (unos 2.243 millones de euros) corresponden al contrato para la construcción de las nuevas esclusas. El problema es que, según GUPC, el consorcio “no puede continuar una obra en la que se proyectan 1.600 millones de dólares en sobrecostos (casi 1.200 millones de euros), que son responsabilidad del empleador, siempre bajo el contrato y las leyes panameñas y a pesar de que GUPC ha remitido diferentes propuestas específicas que la ACP [Autoridad del Canal de Panamá] ha rehusado discutir hasta la fecha”.

La posible suspensión de las obras ha provocado una crisis cuya salida se sigue negociando, y en la que ha mediado el Gobierno español. Todo indica que los administradores del Canal no cederán demasiado, por lo que tendrá que ser Sacyr quien sea más flexible en la negociación. El presidente de la empresa española, Manuel Manrique, dijo este sábado que el consorcio “va a terminar” el proyecto, y pidió “confianza” en las negociaciones de las partes para superar el problema de “flujo de caja” que amenaza con paralizar los trabajos este mes.

Panamá no es, en cualquier caso, el único proyecto internacional de Sacyr, que ha cerrado recientemente contratos para las obras de rehabilitación de un corredor ferroviario en Mozambique, con un presupuesto de 177 millones de euros, y para la construcción de una carretera de 54 kilómetros en la India, valorada en 34 millones.

Metro en Riad…

El proyecto más destacado en 2013 fue la adjudicación de la construcción de tres líneas del metro de la capital saudí, Riad, a un consorcio liderado por la española FCC. El contrato asciende a unos 6.070 millones de euros, de los que unos 1.700 millones corresponderán a FCC como titular de una participación del 35,8% del consorcio.

FCC, cuya cartera exterior incluye también una línea del metro de Ciudad de Panamá (1.100 millones de euros), y un puente en Liverpool (700 millones), anunció que usará en buena medida contratistas o subcontratistas locales, y que enviará profesionales para coordinar y programar la ejecución de obras, si bien entiende que un proyecto de estas características también “beneficiará a otras empresas e industrias españolas”.

El consorcio, integrado también por la coreana Samsung, las francesas Alstom y Setec, la holandesa Strukton, Freyssinet Saudi Arabia y la española Typsa, construirá las líneas 4, 5 y 6 del metro de Riad, el más grande del mundo en proyecto, con 176 kilómetros de longitud.

… y en Londres, Doha, Nueva York, Estambul…

El transporte suburbano se ha convertido, de hecho, en una mina de oro para las empresas españolas. Además del contrato saudí conseguido por FCC, ACS (a través de Dragados) se ha adjudicado recientemente la reforma de la estación Bank de Londres, por un importe de 384 millones de euros, y el grupo OHL colaborará en las obras del metro de Doha (Catar), como adjudicatario en un consorcio para la ejecución de un proyecto cuyo presupuesto asciende a 1.100 millones de euros.

OHL se adjudicó asimismo, el pasado mes de mayo, un nuevo contrato en el metro de Nueva York, que se suma al obtenido para rehabilitar la estación de metro Cortlandt Street, destruida en los atentados del 11-S. El nuevo contrato, adjudicado al 100% a la filial Judlau Contracting por 194,3 millones de euros, forma parte del Second Avenue Subway, la primera gran ampliación de la red de metro de Nueva York en 50 años.

Pero la gran obra de OHL en el extranjero ha sido el túnel ferroviario construido bajo el Bósforo, en Turquía, el primero que conecta dos continentes (Europa y Asia), inaugurado el pasado 29 de octubre. Un consorcio formado por OHL y Dimetronic es el responsable de las infraestructuras ferroviarias, señalización y seguridad de todo el trazado de la nueva ruta, que comunica la periferia oriental de Estambul, en el lado asiático, con la occidental, en Europa.

El tramo inaugurado tiene una longitud de 13,6 kilómetros, con 1,4 kilómetros bajo el suelo marino, a 60 metros bajo la superficie del mar, y los trenes de cercanías tienen capacidad para transportar todos los días hasta un millón de pasajeros. Las obras recibieron críticas por inaugurarse antes de contar con todos los sistemas de seguridad, según señalaron algunos ingenieros a la prensa turca.

Ave a La Meca

El otro gran proyecto en Arabia Saudí es el AVE que unirá las ciudades de Medina, Yedah y La Meca, cuyas obras fueron adjudicadas en 2011 por las autoridades saudíes a un consorcio formado mayoritariamente por empresas españolas de alta velocidad. El contrato, el mayor obtenido hasta entonces en el extranjero por empresas españolas, está presupuestado en 6.736 millones de euros, e incluye el diseño y construcción de la superestructura y sistemas ferroviarios; el suministro de 36 trenes de alta velocidad diseñados para velocidades de hasta 300 kilómetros por hora y la opción de compra de otros 20 trenes más durante el periodo de operación y su mantenimiento. También abarca la operación y el mantenimiento de la línea por un periodo de doce años con opción a prórroga.

El consorcio adjudicatario, denominado Al Shoula Group, está constituido por doce empresas españolas (Adif, Cobra, Consultrans, Copasa, Dimetronic, Imathia, Inabensa, Ineco, Indra, OHL Internacional, Renfe y Talgo), y dos saudíes (Al Rosan y Al Shoula).

Las obras comenzaron el pasado mes de abril, y se están visto afectadas por retrasos, aunque de momento no está previsto modificar la fecha de inauguración, prevista para 2015. El motivo de las demoras, según se recoge en un documento interno de Ineco, una de las empresas participantes, del que informa ARNdigital, son los problemas derivados de la arena y las altas temperaturas, “que obligarán a incrementar los costes de mantenimiento hasta un máximo de un 10%”.

La veta norteamericana

Uno de los destinos preferidos de las empresas españolas es Canadá, país que en 2011 ocupaba el primer puesto entre las preferencias inversoras en el exterior de las compañías nacionales, por delante incluso de la UE, según el índice del Club de Exportadores e Inversores.

El pasado mes de diciembre, Acciona inauguró la autopista A-30 de Montreal, en un proyecto valorado en 1.232 millones de euros, que desarrolló junto con ACS. La empresa de la familia Entrecanales, una de las veteranas españolas en el país norteamericano, ha construido también allí otras dos autopistas y un hospital (Fort St. John), así como varios proyectos de energía eólica que suman 181 megavatios de potencia instalada.

También en Canadá, OHL ha logrado la construcción del futuro hospital de la Universidad de Montreal, por un importe de más de 1.400 millones de euros, y la proyectada (aunque continuamente retrasada) ampliación del metro de Toronto, en la que participará asimismo FCC.

Y en Estados Unidos, Ferrovial, a través del consorcio liderado por su filial Cintra Infraestructuras, firmó en marzo de 2013 el contrato para el diseño, construcción, financiación, operación y mantenimiento de la ampliación de la autopista tejana North Tarrant Express (NTE), por un importe aproximado de 1.050 millones de euros. Ferrovial gestiona además activos como las autopistas 407 ETR, en Toronto, y Chicago Skyway, o el Aeropuerto de Heathrow, en Londres (Reino Unido).

Megacasino en Macao

En julio de 2013, Leighton, filial australiana de Hochtief (ACS), se adjudicó la construcción en Macao del que ha sido calificado como el mayor complejo turístico hotelero y de juego del mundo, un proyecto estimado en 2.800 millones de dólares australianos (unos 1.950 millones de euros), según informó el grupo.

El complejo, de 450.000 metros cuadrados de superficie, se levantará para el grupo Wynn Resort en unos terrenos ganados al mar entre las islas Macao Taipa y Coloane, en la denominada Franja Cotai.

El “Wynn Cotai” incluye la construcción de un hotel de lujo, además de instalaciones de juego, comerciales, restauración y distintas atracciones. Está previsto que se ponga en servicio a principios de 2016.

Agua potable en Lima

A finales de 2013, el Gobierno peruano confió a la empresa Tedagua, del grupo ACS, el contrato de la llamada Provisión de Servicios de Saneamiento para los Distritos del Sur de Lima (Provisur), un proyecto que incluye el diseño, financiación, construcción, operación y mantenimiento de distintas infraestructuras sanitarias destinadas a mejorar y ampliar todo el servicio de abastecimiento de agua potable a la zona sur de la región de Lima.

El proyecto, según informó Cinco Días, requiere una inversión en construcción de 277 millones de nuevos soles (73 millones de euros) y la concesión está valorada en 711 millones de soles (unos 190 millones de euros). Tedagua recibirá durante los primeros 15 años de la concesión la cantidad anual de 34,4 millones de soles (9,06 millones de euros) en concepto de remuneración por montos de inversión y otros 7,8 millones de soles anuales (2,05 millones de euros) anuales durante los 25 años del plazo concesional por los costes de operación.


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