FIFA: el escándalo rey

El presidente de FIFA, Joseph S. Blatter, durante el 65º Congreso de la organización, en Zurich, Suiza. (Walter Bieri / Efe). Ampliar

Las últimas detenciones de varios altos cargos por corrupción han vuelto a empañar la labor de una organización marcada por la polémica. A las acusaciones de cobros de sobornos, extorsiones y blanqueo de dinero se suma otra investigación por irregularidades en los Mundiales de Rusia y Catar. Al frente de la todopoderosa entidad continúa Joseph Blatter, quien acaba de ser reelegido como presidente en medio de la tormenta.

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Publicado en 20minutos.es

La detención el pasado lunes en Suiza de varios altos cargos de la FIFA (incluidos dos vicepresidentes), acusados de corrupción, es el mayor escándalo en el que se ha visto implicada hasta ahora la todopoderosa organización que rige el fútbol mundial, una entidad que cuenta ya con un largo historial de irregularidades. Entre los delitos de los que se acusa a los directivos, arrestados a petición del Departamento de Justicia de Estados Unidos, figuran fraude, blanqueo de dinero y extorsión, incluyendo sobornos por valor de más de 150 millones de dólares durante más de dos décadas.

Paralelamente, en otro proceso se están investigando asimismo presuntas irregularidades cometidas en las polémicas elecciones de las dos próximas sedes del Mundial de Fútbol (Rusia en 2018 y Catar en 2022), e informaciones periodísticas han revelado, también esta semana, posibles amaños de partidos durante el Mundial de Japón y Corea del Sur, disputado en 2002.

Las detenciones de Suiza, producidas apenas unos días antes de las elecciones a la presidencia de la entidad, no impidieron que el suizo Joseph Blatter volviese a ser elegido para el cargo, que ocupa desde 1998. Battler, quien se impuso en las votaciones al príncipe jordano Alí Bin Al-Hussein, ha insistido en que los casos de corrupción obedecen a comportamientos personales. Se considera responsable de “buscar la forma de arreglar las cosas”, pero “no de las acciones de mala conducta de algunos que corrompen el fútbol”.

Estas son, en preguntas y respuestas, las principales claves de los últimos escándalos:

¿Cómo se inicia la investigación y por qué?

La investigación del caso que llevó a la detención de los directivos de la FIFA en Suiza se inició en EE UU, cuya Fiscalía ha explicado que el máximo organismo del fútbol mundial comenzó a recibir pagos en comisiones de las compañías de promoción de eventos deportivos a principios de los años noventa del siglo pasado, y ha continuado haciéndolo de manera sistemática hasta la actualidad.

Según el Departamento de Justicia de EE UU, los altos cargos de la FIFA implicados “pagaron y acordaron pagar sobornos y comisiones ilegales para obtener medios lucrativos y derechos de marketing para los torneos internacionales de fútbol”.

El caso lo ha puesto en marcha la justicia de EE UU debido a que gran parte de las transacciones relacionadas con estos sobornos se llevaron a cabo en territorio de este país y a través de bancos estadounidenses. En concreto, algunos de estos sobornos se habrían ofrecido y cobrado durante la concesión de los derechos de televisión de la Copa América, que debe celebrarse en territorio estadounidense en 2016. Pese a que esta competición no la organiza directamente la FIFA, sino la CONMEBOL (la Confederación Sudamericana de Fútbol, el equivalente de la UEFA en Sudamérica), muchos de los detenidos pertenecen a ambas organizaciones, en una estructura donde se relacionan de forma piramidal las federaciones nacionales, las distintas confederaciones y la propia FIFA.

¿Cómo y cuándo se produjeron las detenciones?

El Departamento de Justicia de EE UU presentó los cargos en el Distrito Este de Nueva York, con sede en Brooklyn y, una vez tramitadas en Suiza las órdenes de detención, varios agentes suizos vestidos de paisano acudieron en la madrugada del pasado 27 de mayo al lujoso hotel Baur au Lac, en Zurich (Suiza), donde se encontraban alojados los dirigentes de la FIFA para participar en el 65 Congreso de la organización.

Tras presentar las órdenes judiciales pertinentes, los agentes recibieron las llaves de las habitaciones y detuvieron a un total de siete directivos, cinco de ellos relacionados con el fútbol latinoamericano. Posteriormente fue detenido un octavo en Trinidad y Tobago. Los detenidos podrían ser extraditados.

¿Quiénes son los detenidos?

  • Jeffrey Webb. Vicepresidente de la FIFA y presidente de la Confederación de Fútbol de Norte, Centroamérica y el Caribe, CONCACAF. Es una de las figuras clave en el organismo rector del fútbol mundial. Nacido en Islas Caimán, en 2012 fue elegido por unanimidad como presidente de la CONCACAF tras la dimisión del polémico Jack Warner. Puso en marcha una auditoría sobre la gestión de su predecesor, cuyas conclusiones revelaron que millones de dólares de fondos habían sido malversados. Webb fue miembro del Comité de Cumplimiento y Transparencia de la FIFA, y formó parte de las delegaciones de la FIFA para las Copas del Mundo de Francia (1988), Corea del Sur-Japón (2002) y Sudáfrica (2010).
  • Jack Warner. Nacido en Trinidad y Tobago hace 72 años, presidió la CONCACAF entre 1990 y 2011, cuando dimitió por acusaciones de corrupción. No se encontraba en su habitación cuando la policía fue a detenerle en Zurich, pero fue arrestado posteriormente en su país. Ha sido puesto en libertad provisional bajo fianza.
  • Eugenio Figueredo. Uruguayo de 83 años, miembro del comité ejecutivo de la FIFA (vicepresidente) y expresidente de la CONMEBOL, cargo para el que fue elegido en 2013 en sustitución del paraguayo  Nicolás Leoz, quien había renunciado por otro escándalo de sobornos. Leoz ha sido procesado también ahora (este fin de semana la Fiscalía paraguaya abrió el proceso para su detención).
  • José Maria Marín. Brasileño, presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) entre 2012 y 2015, y actual miembro del comité de clubes de la FIFA. Fue futbolista en su juventud y ha sido también político: se unió al Partido del Trabajo de Brasil en 2007, y fue vicegobernador y gobernador del estado de Sao Paulo. Ejerció como presidente del Comité Organizador de la Copa del Mundo de Brasil en 2014.
  • Eduardo Li. Costarricense de origen chino, preside la Federación Costarricence de Fútbol desde 2007. Iba a unirse al comité ejecutivo de la FIFA en el congreso del pasado viernes. Ingeniero civil de formación, trabajó en negocios familiares relacionados con el transporte internacional. El diario costaricense La Nación le incluyó entre los “personajes del año” en 2014, por la brillante actuación de la selección de Costa Rica en el Mundial de Brasil.
  • Rafael Esquivel. Nacido en Tenerife pero nacionalizado venezolano, es el presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) desde hace 26 años. A lo largo de este tiempo, el fútbol venezolano se ha visto ensombrecido por numerosos problemas, incluyendo la exclusión de la FVF de la FIFA en 1986, con lo que Venezuela no participó en la Copa Libertadores de ese año. El país también fue apartado del Campeonato Sudamericano sub-20 celebrado en Colombia en 1992, debido a un escándalo de pasaportes falsificados.
  • Julio Rocha. Expresidente de la Federación Nicaragüense de Fútbol, cargo que ocupó durante 26 años y del que dimitió inesperadamente en 2012. Actualmente es Oficial de Desarrollo del Fútbol de la FIFA. Participó en el comité de la FIFA para el Mundial de Sudáfrica 2010.
  • Costas Takkas. Británico, agregado del presidente de la CONCACAF, Jeffrey Webb. Fue secretario general de la CIFA, la Asociación de Fútbol de las Islas Caimán.

Además, también han sido imputados varios empresarios: el argentino Alejandro Burzaco, que controla la empresa Torneos y Competencias S.A. (“el canal argentino líder en deporte”, en palabras de la propia compañía); el estadounidense Aaron Davidson, presidente de Traffic Sports USA, una empresa dedicada a la promoción de eventos futbolísticos en Norteamérica; los argentinos Hugo Jinkis y Mariano Jinkis, que están al frente de la compañía argentina Full Play Group S.A.; y el brasileño José Margulies, presidente de las compañías Valente Corp. y Somerton Ltd.

¿Y Joseph Blatter?

El recién reelegido presidente de la FIFA, de 79 años de edad, no está imputado, aunque muchos le consideran responsable, como máxima autoridad de una organización que lleva décadas en el punto de mira por casos de corrupción.

El veterano dirigente del fútbol mundial (lleva 16 años en el cargo) ha dicho que “no estamos en una crisis, solo estamos en algunas dificultades y éstas se pueden resolver dentro de nuestra familia”. Blatter, no obstante, tachó el escándalo de “un momento difícil para el fútbol, para los aficionados y para la FIFA como organización” y afirmó que en la industria moderna del fútbol “no hay lugar para la corrupción”.

La UEFA llegó a solicitar el aplazamiento de las elecciones celebradas el pasado viernes, y  su presidente, el francés Michel Platini, pidió en la víspera la dimisión de Blatter, al que había apoyado en las anteriores elecciones, pero con el que está enfrentadodesde hace tiempo. El organismo continental apoyaba al otro candidato, el príncipe jordano Alí Bin Al Hussein, aunque no en su totalidad, ya que Blatter contaba con el respaldo de importantes federaciones como la de Rusia, donde hasta el presidente del país, Vladimir Putin, ha mostrado su confianza en Blatter, o la de España, donde Ángel María Villar es uno de los hombre afines al suizo.

Al final, no hubo sorpresas. Las Confederaciones de África y de Asia ya habían dejado claro públicamente que votarían por Blatter, quien contaba asimismo con los votos americanos y los de Oceanía. Tras el susto causado por una amenaza de bomba en el Congreso donde se realizaba la elección, el suizo obtuvo 133 votos por 73 del jordano en la primera ronda de votaciones. El jordano presentó su renuncia y Blatter fue proclamado ganador.

¿Cómo funcionaban los sobornos?

Según la fiscalía estadounidense, los funcionarios corruptos implicados en el caso “conspiraron para solicitar y recibir sobornos y comisiones ilegales” de ejecutivos de marketing deportivo, a cambio de darles su apoyo oficial. Así, estos ejecutivos “pagaron, y acordaron pagar, más de 150 millones de dólares en sobornos y comisiones ilegales para obtener medios lucrativos y derechos de marketing en torneos internacionales de fútbol”.

Una vez obtenidos los derechos, las empresas de marketing deportivo los vendían a las cadenas de radio y televisión para retransmitir los partidos, o a los principales patrocinadores que deseaban publicitar sus marcas.

¿Cuál era el papel de los bancos?

El pliego de acusaciones de la Fiscalía de EE UU cita a una docena de entidades bancarias de este país, incluyendo JPMorgan Chase, Citigroup, Bank of America, Barclays, HSBC y Republic Bank, aunque de momento ninguna ha sido causada.

Un representante de la Fiscalía indicó que “parte de nuestra investigación se centrará en el papel de las instituciones financieras para determinar si conocían el hecho de que estaban ayudando a lavar los pagos recibidos por sobornos”, añadiendo que “es pronto para asegurar si hubo conductas problemáticas, pero será parte de nuestra investigación”.

¿Cómo han reaccionado los patrocinadores?

Grandes empresas como Visa, Adidas, Hyundai o Coca-Cola han mostrado su preocupación por las presuntas prácticas corruptas detectadas en el seno de la FIFA y han reclamado a esta organización un comportamiento ético y transparente. También la ONU ha advertido de que revisará sus acuerdos de colaboración con la organización.

La empresa más contundente ha sido Visa, que ha mostrado su “profunda decepción y preocupación a la luz de los acontecimientos” y ha advertido a la FIFA de que reconsiderará su patrocinio si el organismo futbolístico no toma las “medidas adecuadas” para reconstruir una cultura con “sólidas prácticas éticas”. Por su parte, Adidas ha indicado que esta compañía “persigue los estándares más altos en lo que se refiere a comportamientos éticos”, un objetivo que reclama también a sus socios. Adidas señaló en un comunicado que apoya a la FIFA “para que establezca y aplique consecuentemente estándares de cumplimento transparentes”.

La surcoreana Hyundai/Kia reconoció su preocupación por los hechos y señaló que “seguirá con atención las investigaciones”, aunque no ha concretado si tomará medidas al respecto. Coca-Cola, uno de los grandes patrocinadores de competiciones deportivas, ha indicado que “esta larga controversia ha empañado la misión y los ideales de la Copa Mundial de la FIFA”, y recuerda que la empresa ha expresado “repetidamente” su preocupación por estas “graves acusaciones”.

También McDonald’s ha subrayado, a través de un comunicado, que se toma los asuntos de ética y corrupción “muy en serio”, y añadió que las noticias provenientes del Departamento de Justicia de Estados Unidos son “preocupantes”.

El grupo energético ruso Gazprom, sin embargo, ha declinado, de momento, pronunciarse sobre el asunto.

¿Que pasa con los mundiales de Rusia y Catar?

En una investigación paralela, el Ministerio Público de la Confederación Helvética ha abierto también esta semana un proceso penal contra individuos cuya identidad no ha sido revelada, por sospechas de gestión desleal y de lavado de dinero en relación con la elección de las sedes del Mundial de Fútbol en 2018 (Rusia) y 2022 (Catar). Agentes del Fiscalía entraron en la sede de la FIFA en Zurich y recabaron documentos y datos electrónico.

La designación de Rusia y Catar como sedes de los próximos Mundiales (fueron elegidas en diciembre de 2010) ha estado rodeada de polémica desde el principio por sospechas de corrupción. Fue la propia FIFA quien, en noviembre de 2014, presentó una demanda penal ante la Fiscalía suiza. La Fiscalía indica ahora que “existen sospechas de blanqueo de dinero a través de relaciones bancarias en Suiza, pero deja claro que la FIFA ha colaborado y ha entregado los documentos que se le han demandado sin oposición.

El caso de Catar es especialmente controvertido, no solo por las sospechas de corrupción o por la oposición de muchos países a jugar en condiciones extremas de calor, y la posterior polémica por el cambio de fechas, sino, especialmente, por las precarias condiciones laborales en las que se están llevando a cabo las obras del Mundial, con cientos de muertes de trabajadores (sobre todo, inmigrantes) registradas hasta el momento.

Ya antes de la designación de Catar como sede del Mundial, el diario británico The Sunday Times publicó un extenso informe el que se detallaba el recibo de pagos cercanos a los 4 millones de dólares a miembros del comité ejecutivo y presidentes de federaciones de algunos países por parte de representantes del comité de organización catarí, liderados por el exmiembro de la FIFA Mohamed Bin Hammam, para asegurar la adjudicación. La FIFA y los propios implicados negaron estas actuaciones, pero las investigaciones continuaron.

Posteriormente, la revista France Football presentó otro informe con acusaciones semejantes. La FIFA recurrió a su comité de ética para aclarar el caso y, a finales de 2010, suspendió a dos miembros de su Comité Ejecutivo, Amos Adamu y Reynald Temarii, como parte de una investigación sobre corrupción. En 2014 el caso volvió a a la luz. La FIFA designó al fiscal Michel García como investigador adjunto y, a pesar del hallazgo de “ciertas irregularidades”, el caso fue cerrado tras establecerse que la elección de Catar había estado dentro de los estándares de la organización.

En la elección de diciembre de 2010, Joseph Blatter votó a favor de Rusia. Michel Platini y el presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel Villar, votaron por Catar. Como explica Orfeo Suárez en El Mundo, “en el caso del francés, se pone de manifiesto la necesidad que el gasto astronómico del fútbol tiene de las bolsas de dinero concentradas por los dueños de los grandes recursos energéticos, además de los intereses nacionales que pudo trasladarle Nicolas Sarkozy. En el del español, se debe a que Catar pactó con Rusia un intercambio de apoyos, algo que también había hecho el equipo de Villar, abandonado la última noche”.

¿Cómo ha reaccionado Putin?

El presidente ruso, Vladimir Putin, no solo defiende la gestión de Blatter, sino que ha asegurado que no excluye la posibilidad de que el escándalo de la FIFA sea “otro intento de extender la jurisdicción de EE UU a otros países” para lograr “sus objetivos egoístas”. Putin declaro el pasado jueves que las detenciones de Zurich eran un intento de impedir la reelección de Blatter, quien habría sido presionado para impedir la celebración del Mundial de Fútbol en Rusia en 2018.

Según Putin, las detenciones de altos responsables de la FIFA a petición de EE UU son “un ejemplo más de cómo Washington busca fines interesados, como en los casos del exespía Edward Snowden y el fundador de Wikileaks, Julian Assange“. “¿Por qué recuerdo ahora esto? Por desgracia, nuestros socios estadounidenses están empleando estos métodos para lograr sus fines interesados, y lo hacen de manera ilegal, acusando a la gente”, afirmó, añadiendo que “no descarto que el caso de la FIFA sea exactamente lo mismo, aunque no sé cómo terminará. Pero el hecho de que tenga lugar justo antes de la elección del presidente de la FIFA sugiere precisamente esa idea”.

¿Qué pasó en el Mundial de 2002?

El diario italiano Corriere della Sera publicó el viernes pasado un reportaje sobre un posible amaño de partidos durante el Mundial de Japón y Corea del Sur, celebrado en 2002, según el cual la FIFA habría arreglado partidos durante este campeonato. En concreto, el periódico recuerda el escándalo en la eliminación de Italia ante Corea del Sur, uno de los dos países anfitriones, con las acusaciones de amaño al árbitro ecuatoriano Byron Moreno.

Jack Warmer, uno de los directivos detenidos en la operación iniciada por la Fiscalía estadounidense, fue quien designó al árbitro egipcio Al-Ghandour para los cuartos de final contra España en aquel Mundial, un cruce en el que fue eliminada la selección española, dirigida entonces por Camacho, precisamente ante el equipo surcoreano.

También en ese partido hubo críticas a la actuación arbitral —anuló dos goles de ‘La Roja’, a Fernando Morientes y a Iván Helguera— y acusaciones de amaño. “Muchos dijeron que yo había recibido regalos de los coreanos. Soy egipcio y no puedo aceptar ningún tipo de chantaje”, manifestó hace unos años el colegiado.

¿Cómo obtiene el dinero la FIFA y cómo lo gasta?

La FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación) fue fundada en 1904 por Dinamarca, Francia, Holanda, España, Suecia y Suiza (el Reino Unido se unió un año después). Desde entonces no ha dejado de crecer, y actualmente cuenta con 209 federaciones nacionales (más miembros que la ONU). Su misión principal es velar por la “universalidad” del fútbol, y por el respeto de sus reglas, así como impedir la emergencia de ligas y campeonatos independientes. Su máxima es “construir un mejor futuro para todos gracias al fútbol”.

El mayor acontecimiento gestionado por la FIFA, y su principal fuente de ingresos, es el Mundial, que se celebra cada cuatro años. La mayoría del dinero que ingresa la organización procede de las ventas de los derechos televisivos de los partidos del Mundial y de los patrocinios. La FIFA ingresó el año pasado 1.800 millones de euros.

Oficialmente, cerca del 70% de sus gastos son reinyectados en beneficio del desarrollo del fútbol. No obstante, y según informó Euronews, en 2014 la FIFA gastó más dinero en recompensas para los altos dirigentes (sueldos, estipendios para el comité ejecutivo y bonos) del que comprometió para su programa de desarrollo del fútbol: 36,1 millones de euros frente a 33,3 millones.

Según datos de la propia organización citados por la BBC, la FIFA obtuvo entre 2011 y 2014 unos ingresos totales de 5.718 millones de dólares (4.826 millones por la Copa del Mundo, 311 millones por otros eventos, 310 millones en ganancias financieras y 271 millones por “otros ingresos”). El gasto en ese periodo fue de 5.380 millones de dólares (2.312 millones para el Mundial, 598 millones para las asociaciones y confederaciones miembros, 505 millones para otros eventos, 454 millones para programas de fútbol, 397 millones para personal y pensiones, 334 millones en pérdidas financieras, 131 millones para congresos y comités, y 649 millones consignados en “otros”).

Durante los cuatro años anteriores al Mundial de Brasil, cada federación nacional recibió cerca de dos millones de dólares de la FIFA y las confederaciones continentales, como la CONCACAF, recibieron 17,5 millones. El total recibido en las organizaciones relacionadas con la FIFA entre 2011 y 2014 fue cercano a los 137 millones de dólares.


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