12 países, 12 meses, 12 murales: la gran aventura latinoamericana de Maria-Rosa Szychowska

Maria-Rosa Szychowska
Maria-Rosa Szychowska. Foto: Carl Thériault / szychowska.com. Ampliar

La artista Maria-Rosa Szychowska, residente en Gatineau, Quebec, acaba de comenzar el Proyecto 12-12-12, una ambiciosa iniciativa artística, solidaria y personal en la que, a lo largo de doce meses, visitará un total de doce paises latinoamericanos, donde pintará otros trantos murales. Las obras las cederá a centros y organizaciones que trabajan en favor de las comunidades locales.

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Publicado en Lattin Magazine

Maria-Rosa Szychowska (28 años) está acostumbrada a la carretera, a las largas distancias y, en sus propias palabras, a “la vida nómada”. Nacida en Italia, de padres polacos, y criada en Gatineau, Quebec, esta graffitera trotamundos ha plantado árboles en el Oeste de Canadá, ha estudiado pintura en la India, ha trabajado en el mantenimiento de barcos en Italia y, entre otras cosas, ha cruzado el Atlántico en un velero.

En 2013, Szychowska emprendió un viaje de dos años por Europa y acabó recalando en las Islas Canarias, donde realizó una serie de siete murales, mientras aprovechaba para aprender español (su primera lengua es el francés, pero habla, en total, cinco idiomas). El regreso, “una experiencia única”, le llevó tres semanas, el tiempo que necesitó para atravesar el océano en barco. Poco después volvía a ponerse en marcha, esta vez con destino a El Salvador, donde, junto con otros artistas quebequenses, participó en el lanzamiento de un proyecto de acercamiento cultural entre Canadá y el país centroamericano.

Ahora, tras un tiempo de nuevo en Gatineau, donde ha creado varios murales contratada por la alcaldía de la ciudad, Maria-Rosa está otra vez en ruta, inmersa de lleno en el Proyecto 12-12-12, su propuesta artística más ambiciosa hasta la fecha: a lo largo de doce meses, esta aventura mitad personal, mitad solidaria, la llevará a visitar un total de doce países latinoamericanos, donde tiene previsto pintar otros tantos murales. La idea es ceder su arte a centros y organizaciones que trabajan en favor de las comunidades locales, compartir la experiencia creativa, inspirar e inspirarse.

El viaje, que comenzó a principios de año en México, concluirá a finales de diciembre en Brasil, tras haber pasado por Belice, El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Panamá, Colombia, Perú y Bolivia. En Guatemala, por ejemplo, Szychowska realizará un mural para un orfanato; en el El Salvador decorará y ayudará a rehabilitar un autobús-bibioteca que recorrerá zonas urbanas donde los niños no tienen fácil acceso a libros; en Nicaragua, la artista regresará a una escuela que ella misma ayudó a construir hace diez años. Habrá talleres, charlas, intercambios, jornadas con artistas jóvenes…

Estos días, Szychowska se encuentra en la ciudad mexicana de Iguala, tristemente famosa por la desaparición forzosa de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en septiembre de 2014, tras un ataque de miembros de la policía conectados con el narcotráfico. Allí, la artista acaba de terminar el primer mural del Proyecto 12-12-12, la pintura de mayor tamaño que ha realizado en solitario hasta el momento, y la primera en la que ha disfrutado de total libertad creativa. Está dedicada a los estudiantes desaparecidos.

“La niña —explica Szychowska— representa la infancia que todos llevamos dentro, una inocencia que es importante preservar. El alimento que tiene en sus manos está creado a partir de multitud de puntos, que representan todos esos pequeños gestos que hacemos, y que, juntos, pueden marcar una diferencia e incluso devolvernos la paz, simbolizada por la gran paloma. En el fondo, vemos las sombras de los pájaros, como si hubieran sido removidos de la obra: son los 43 estudiantes desaparecidos”.

El primer mural realizado por Maria-Rosa Szychowska para su proyecto “12-12-12”, en Iguala, México. Foto: Maria-Rosa Szychowska / Facebook

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar en Iguala, con los trágicos sucesos de 2014 tan presentes?

Sin duda, ha afectado a mi trabajo… El mural representa, efectivamente, lo que sucedió, pero no de una forma explícita. Como turista, había leído mucho acerca de las desapariciones, pero no conocía realmente todos los detalles, por lo que no puedo sentirlo del mismo modo que se siente aquí. Tal vez por eso he preferido recibir las impresiones de la gente y tratar de reflejarlas a mi modo. Al principio me daba un poco de miedo viajar hasta aquí, pero después pensé que era un buen lugar para ir, que son precisamente este tipo de lugares los que necesitan más voces, ya que nadie va porque es peligroso. La gente de Iguala tiene que convivir a menudo con el estigma de ser de aquí, e incluso en otras partes de México les ven de un modo diferente por vivir en un lugar que se asocia a la violencia y al peligro, pero mi experiencia ha sido muy diferente. La gente es amable, acogedora… Nada que ver con lo que sale siempre en las noticias.

¿Cómo surgió la idea del ‘Proyecto 12-12-12’?

Cuando estaba pintando mi primer mural en las Islas Canarias, mucha gente que pasaba se paraba a mirar, hablaban conmigo y me decían que se sentían inspirados, no solo por la pintura, sino también por mi forma de vivir, por el hecho de intentar hacer realidad mis sueños. Pensé entonces que sería bonito mantener ese espíritu, intentar ayudar e inspirar a la gente a través de mi arte, en diferentes lugares, y, a la vez, dejar que las diferentes culturas me inspiren a mí.

¿Por qué Latinoamérica?

Quería hacer un viaje largo, y quería también mejorar mi español. Y Latinoamérica tiene una gran tradición cultural en torno al mural urbano y al graffiti, con muchas perspectivas diferentes.

¿En qué se diferencia este proyecto de tu trabajo como artista en Canadá?

En Canadá siempre he trabajado para proyectos patrocinados por terceros, empresas, o ayuntamientos, y nunca había tenido la oportunidad de expresar un mensaje personal. La primera vez ha sido aquí, en Iguala, y ha sido algo muy importante para mí.

¿Tenías claros los temas de los murales antes de comenzar el viaje?

Realmente, no. Al igual que ha ocurrido en Iguala, mi intención es intentar expresar en cada lugar lo que ese lugar me haga sentir, o lo que la gente sienta, sus problemas, o sus preocupaciones, que serán diferentes en cada sitio.

¿Cuáles son tus principales referencias en el arte?

Creo que soy bastante diferente a otros artistas de graffiti, en el sentido de que mi formación, desde que era muy pequeña, ha estado más relacionada con el dibujo, con lápices y pinceles. Al graffiti he llegado hace relativamente poco. Mi primera inspiración son grandes pintores como Caravaggio y otros de la escuela italiana, pero lo que busco ahora es beber también de otras culturas, las culturas de los países que visito.

El color es fundamental en tu obra…

Totalmente. Lo que pretendo es crear imágenes que no puedes ver en la vida real, como sueños; imágenes que puedan emocionarte. También son muy importantes para mí las caras y los ojos de la gente, la expresión de los rostros…

Detalle de la sección pintada por Maria-Rosa Szychowska en un mural resalizado en Gatineau por varias artistas. Foto: szychowska.com

Aerosoles, pinturas, máscaras… ¿Cómo haces para transportar todo el material?

Viajo con solo unas pocas cosas (pinceles, marcadores, rotuladores), y el resto lo compro en el propio lugar, dependiendo de cómo vaya a ser el mural. Lo que no utilizo lo dono a algún centro cultural u organización comunitaria local, para que puedan seguir usándolo en clases, talleres, etc. Es una de las mejores partes del proyecto, especialmente con los niños y los adolescentes, porque el trabajo tiene una continuidad, y ellos sienten que es posible hacer lo que desean hacer. De eso trata, en el fondo, todo esto.

¿Cómo lo estás financiando?

De tres formas. En primer lugar, recibí una beca del Gobierno canadiense para jóvenes artistas; además, hice una campaña de crowdfunding, y, por último, estoy usando el dinero que gané con los murales que pinté en Canadá durante 2016.

¿Has pensado en continuar el proyecto cuando finalices este viaje?

Este proyecto es más un modo de vida que un trabajo, así que estoy totalmente abierta a la idea de continuarlo, dependiendo de cómo vayan saliendo las cosas. La recepción que ha tenido este primer mural en Iguala me ha dado mucha energía para seguir adelante… En el futuro me gustaría poder visitar algunos de los países que no han podido entrar en el proyecto actual, como Chile o Argentina, y también expandir la idea incluso a otros continentes. El proyecto es, en realidad, como una gran estructura que puedo mover cómo y a dónde quiera.

¿Cómo te ha influido el hecho de que tus padres fuesen inmigrantes?

Mis padres han sido una gran inspiración. Dejaron Polonia para marcharse a Italia, donde nací yo, y después emigraron a Canadá, un país completamente nuevo donde no conocían el idioma, ni sabían dónde iban a vivir ni en qué iban a trabajar. Y, sin embargo, yo les he visto salir adelante, conseguir poco a poco lo que se han ido proponiendo. Para mí son un ejemplo de que, pase lo que pase, siempre puedes sacar algo bueno de cualquier situación si lo quieres de verdad.

Maria-Rosa Szychowska, trabajando en un mural para un albergue juvenil en Las Palmas de Gran Canaria, España, en 2014. Foto: szychowska.com

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